Rabah Madjer no necesitó demasiados segundos para entrar en la historia del fútbol. Le bastó un solo gesto, un taconazo sutil, aparentemente fácil, pero que seguramente fue eterno en su cabeza. Tenía el gol a pocos metros, sin portero y con solo un defensor bajo palos, y de espaldas a la portería solo podía rematar así. Si el balón cruzaba la línea de gol, podía llegar a convertirse en campeón de la Copa de Europa.
El esférico se besó con la red y el Porto empató al Bayern de Múnich en la final del prestigioso torneo de 1987. Después, Juary firmaría el defintiivo 1-2. Esa trofeo no significó solamente el primer gran título europeo del club portugués, sino que convirtió al delantero argelino, un futbolista de una técnica exquisita, en una leyenda del fútbol mundial.
"No esperaba marcar de tacón en una final de la Copa de Europa. Fue una explosión de emociones. Lo que me ocurrió fue extraordinario", relató el protagonista tiempo después a los canales oficiales de la UEFA.
Pero antes de que su taconazo diera la vuelta al mundo, Madjer ya había sido uno de los rostros significativos de un equipo anteriormente. Fue en el Mundial de España de 1982, en el torneo de Naranjito, con una Argelia valiente y combativa que debutaba en la Copa del Mundo.
Los 'Zorros del Desierto'
Allí, los ‘Zorros del Desierto’ sorprendieron al mundo al derrotar a Alemania Occidental en Gijón, con gol de Madjer. Argelia estuvo muy cerca de superar la fase de grupos en su primera participación mundialista, pero después de vencer a Chile por 3-2, quedó eliminada por el resultado entre Alemania Occidental y Austria, una combinación que dejó fuera a una de las grandes sensaciones del torneo.
Madjer, líder de aquella selección, aprovechó el escaparate internacional para dejar su Argelia natal y poner rumbo a Francia. Un movimiento que lo acabó llevando a Portugal, al Porto, y de nuevo al Mundial, al de México 1986, aunque la aventura acabó otra vez en la fase de grupos.
Después de ganar la Champions y conquistar el Balón de Oro Africano, se fue al Valencia, donde tuvo un paso efímero de 14 partidos y 4 goles antes de regresar al Porto. En la parte final de su carrera, Madjer se marchó a Qatar, donde terminó retirándose tras una trayectoria que lo llevó desde los campos de Argelia hasta a dar un taconazo donde muchos no se atreven ni a dar un paso.
El testigo lo cogió Mahrez
Tras él, Argelia tardó en volver a hacerse un hueco en los Mundiales. Después de aquella generación de los 80, la selección africana regresó en 2010 y volvió a competir en 2014, en Brasil, donde alcanzó por primera vez los octavos de final.
En aquella plantilla ya aparecía un Riyad Mahrez muy joven, todavía lejos de convertirse en el futbolista que después ganaría la Premier League con el Leicester City y también con el Manchester City.
Desde entonces, ni él ni su país han podido jugar otro Mundial, hasta ahora. La selección argelina estará en Estados Unidos, México y Canadá, con Mahrez como capitán y, en cierta manera, como el mago que recogió la varita de Madjer. ¿Firmará algún taconazo icónico en su último baile?